Adán e Iblís desobedecieron ambos. La diferencia está en lo que vino después. Iblís discutió: “Yo soy mejor que él, a mí me creaste de fuego.” Adán reconoció: “Señor nuestro, hemos sido injustos con nosotros mismos.” Uno se aferró a su orgullo y se perdió. El otro lo soltó y fue perdonado.
Toda su historiaCuando te sientes mejor que los demás
El primer pecado de la historia no fue un mordisco a una fruta. Fue: “Yo soy mejor que él.”
Recibiría milagros que nadie más tuvo, y sus primeras palabras no fueron “soy grande”. Fueron “Soy el siervo de Allah”. Cuanto más te da Allah, más razones tienes para ser humilde.
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